El principio de ésta técnica se basa en la transmisión sincrónica de los impulsos nerviosos de las principales ramas periféricas del nervio facial sano contralateral, a ramas similares del nervio facial afectado mediante puentes nerviosos, hasta llegar al grupo muscular que requiera ser reanimado.
Los injertos nerviosos cruzados, permiten que los movimientos faciales sean coordinados, simétricos y sincrónicos, brindando de igual forma espontaneidad a los mismos.
Para que esta reanimación se pueda llevar a cabo de manera exitosa, el tiempo de evolución de la parálisis facial deberá de ser menor a los 6 meses. En casos de un mayor tiempo de evolución, se requiere de un nervio donador fuerte ipsilateral que mantenga viable la musculatura del lado afectado mientras el impulso viaja a través de el injerto nervioso cruzado, concepto conocido como “babysitter” o “niñera”, o de un reemplazo muscular funcional libre, conceptos que se discutirán más adelante en este capítulo.
