La rama maseterina del nervio trigémino constituye una muy buena alternativa a la falta de disponibilidad del nervio facial contralateral para el uso de injertos nerviosos, ya que debido a su cercanía puede ser coaptado de forma directa, además de contar con una gran carga axonal, suficiente incluso para neurotizar colgajos musculares libres.
Se ha reportado el uso de ésta técnica sólo para la reanimación facial en pacientes con Síndrome de Möbius, mientras que el Dr. Ronald Zucker también la utiliza para casos de parálisis facial unilateral.
Una parte fundamental en caso de seleccionar la rama maseterina como nervio donador es la rehabilitación posoperatoria, ya que en estos casos los movimientos tenderán a no ser coordinados y espontáneos; sin embargo, con terapia y tras algún tiempo, los pacientes logran una gran mejoría, sobretodo aquellos operados a edades más tempranas y con parálisis incompletas del VII par, pues su adaptación cortical llega a ser más completa logrando así independizar los movimientos faciales con los masticatorios.